¿Votar o no votar?…Ésa es la pregunta

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Realmente el dilema de la oposición venezolana es muy difícil.
Independientemente de que voceros calificados de los partidos que se agrupan en torno a la figura de Juan Guaidó insisten en que esa Asamblea Nacional que surgirá de las elecciones pautadas para el día 13 de diciembre no contará con reconocimiento internacional; y, parecieran estar decididos a apostar todo a una supuesta prórroga legislativa, hemos podido observar en las redes sociales y en diversas zonas a lo largo y ancho del país, un “leve” crecimiento del sentimiento por ir a votar; e incluso, hay quienes consideran que con que solo se mueva un 20% del voto tradicionalmente antichavista, bastaría para repetir y/o, ampliar los resultados de las elecciones del 2015.


Es evidente que el presunto “despojo” de las tarjetas de AD, PJ y otras organizaciones de las manos de los dirigentes tradicionales de las mismas, es un duro golpe para la movilización electoral; sin embargo, analistas coinciden en que en algunos casos específicos, esas cúpulas de dirigentes venían estando distanciadas desde hace cierto tiempo de las bases populares de dichos partidos.


Lo cierto del caso es que sería interesante saber que están pensando Henry Ramos o Henrique Capriles en los actuales momentos; ya que, no participar, sería despedirse de cualquier posibilidad de recuperar para siempre sus respectivas organizaciones. Si decidieran participar, entonces ¿Cómo lo harían?, ¿Aceptarían por ejemplo la generosa oferta de la Diputado Griselda Reyes de ACEP, quien ofreció la tarjeta de su movimiento?, ¿Estarían dispuestos a establecer acuerdos con: Henry Falcón, Javier Bertucci, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano u otros dirigentes para conformar planchas y circuitos?; y si no participan, ¿Hasta cuándo podrán mantener la figura de la prórroga legislativa en el caso de que no se concreten ni el cese de la usurpación, ni el gobierno de transición?, ¿Correrán el riesgo de que Trump pierda o no las elecciones; o, que se decida definitivamente a intervenir militarmente en Venezuela?, ¿Entregarán de nuevo el parlamento como en el 2005?, ¿Cuál pudiera ser la reacción de la llamada “Sociedad Civil”, los venezolanos de a pie, las ONG o las instituciones, ante esa negativa?, ¿Qué solución proponen los abstencionistas?, ¿Seguirán esperando por soluciones mágicas, violentas o de cualquier otra índole?


En conclusión, como mencionamos antes, hasta ahora se nota un “leve” indicio acerca de que los venezolanos pudiesen estar ganados a ir a votar; que eso se concrete o no, dependerá del análisis y la reflexión de quienes han asumido el compromiso de ser dirigentes o conductores de la oposición venezolana.  ¡Amanecerá y veremos!

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