El Monje de Camoruco por Sergio Márquez Parales “El pacto de permanencia en la empresa venezolana”

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El Monje de Camoruco por Sergio Márquez Parales

“El pacto de permanencia en la empresa venezolana”

Nuestra columna de esta semana la vamos a dedicar a hacer un análisis sobre un interesante texto del Dr. Leoncio Landaez Arcaya,  que toca un tema que como bien lo deja claro Leoncio Pablo, busca dejar para su estudio y puesta en práctica en un futuro, “una aproximación a la estabilidad laboral invertida”; que no es otra cosa, que trabajadores y empresarios lleguen a acuerdos mutuos para la aplicación de lo establecido en parte del Art. 87 de la CRBV: “Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El Estado garantizará la adopción de las medidas necesarias a los fines de que toda persona puede obtener ocupación productiva, que le proporcione una existencia digna y decorosa y le garantice el pleno ejercicio de este derecho”; en el  Art. 103. “Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”. Así como también, lo estipulado en el Art. 59 de la LOTT en todas y cada una de sus partes.

Con prólogo del dirigente empresarial Jorge Roig, el libro en su introducción nos recuerda que: “El trabajo y la educación han sido siempre conceptos indisolubles y consustanciales y con más énfasis, si unimos ambas definiciones y encontramos frases como educación para el trabajo o capacitación para trabajar”.

Llama poderosamente la atención la manera como el profesor Landaez explica desde su punto de vista, cuál sería la manera ideal de manejar los acuerdos que entre trabajadores y empresarios, pueden desarrollarse con miras a mejorar la calidad educativa de los trabajadores, para que una vez capacitados, estos ciudadanos puedan coadyuvar esfuerzos para garantizar una mejor y mayor producción de bienes de calidad que destinados al mercado de consumo, retribuyan los costos no solo de la materia prima y del producto en sí; sino también, la inversión que en el mejoramiento de la formación del capital humano haya realizado el empresario.

Por supuesto, en la obra se tratan temas inherentes a lo que pudiese ocurrir con el trabajador una vez formado y capacitado, y la forma como retribuirle al empleador y a la empresa, el costo de la inversión ejecutada en pro de su mejoramiento profesional; para lo cual Landaez nos presenta algunos casos específicos; siendo el primero, de ellos el caso español según el cual, la promulgación del Estatuto de los Trabajadores de 1980 establece en su artículo 21, “cuando el trabajador haya recibido una especialización profesional con cargo al empresario, podrá pactarse entre ambos la permanencia en dicha empresa durante cierto tiempo, siendo el mismo no superior a los dos años y se formalizará siempre por escrito.

El autor también hace referencia al artículo 10 de los funcionarios suizos, donde se reconoce la posibilidad del Estado de exigir el costo de los gastos de formación sufragados por este, en caso de que el funcionario abandone el servicio público durante los 4 años siguientes.

De igual manera Landaez nos recuerda que hay países que solo tocan este tema de manera jurisprudencial como los ejemplos de Escocia y Francia; mientras que en Alemania, “la duración de la obligación de permanencia puede variar en función de los gastos que haya ocasionado al empresario la financiación de la formación especializada.

Al analizar el caso belga, Leoncio Pablo precisa que hay tres elementos básicos reflejados en la norma belga: “1) un lapso de vigencia mínima de tres años sujetos a la inversión realizada por el empleador; 2), un porcentaje de reembolso del gasto invertido por la empresa en caso de que el trabajador renuncie a la relación laboral; y 3), la condición existente de que el monto invertido exceda la cantidad fijada por la norma.

Entre las sugerencias del autor destacan: “Que una eventual reforma laboral ajuste el ordenamiento jurídico para que existan normas de aplicación directa del pacto de permanencia”; “Que las cámaras y gremios incentiven una inversión constante en el mejoramiento de su capital humano” y que las unidades de postgrado del área laboral abran la investigación del Pacto de Permanencia en la empresa venezolana”. Buen libro.

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